Tristán de Acuña, la isla habitada más remota del mundo

Hasta 250 personas viven en un lugar donde cualquier aspecto de la vida cotidiana se hace y se piensa diferente al resto del mundo.

/ Artículo publicado en National Geographic

Con el imperialismo llegaron las ansias de unos pocos por conquistar el máximo territorio posible. De aquella visión expansiva surgieron, entre muchos otros aspectos, las grandes expediciones del siglo XIX. Poco a poco, los planisferios de la época se comenzaron a llenar de bordes y siluetas nuevas, aparecían ríos y montañas desconocidas, África empezaba a tomar forma para occidente, pero también Australia, Nueva Zelanda y otros lugares que hasta la fecha no eran más que un gran interrogante. Hasta entonces, enormes serpientes marinas, incluso dragones y monstruos de todo tipo copaban los mapas bajo una inscripción que hacía de salvaguardaTerra incógnita. Todo lo que no se había visto o registrado era pasto de mitos y leyendas, sólo así se podía definir algo de lo que no se tenía consciencia.

Con la llegada de la cartografía moderna y las nuevas tecnologías, esos lugares de leyenda ya sólo son posibles en la mente de algún escritor que imagine nuevos mundos o en las expediciones que están por venir, es decir, la lucha por la conquista del espacio. Sin embargo, aquí, en la Tierra, aún siguen quedando pequeños reductos de espacios imposibles. Lugares remotos, casi desconocidos. Uno de ellos es Tristán de Acuña, un micro archipiélago ubicado en mitad del Océano Atlántico, propiedad del Reino Unido, que tiene a su cargo la distinción de ser la isla habitada más remota del mundo.

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