«Las palabras están llenas de falsedad o de arte; la mirada es el lenguaje del corazón».

William Shakespeare
Son las once de la mañana de un martes y los niños no están en el colegio. Merodean entre los puestecitos del mercado municipal y esperan que, con un poco de suerte, alguien les ofrezca alguna tarea para cobrar un par de dólares. (Higüey, República Dominicana)
Magalis lleva décadas cocinando pan de coco en Samaná, pero en todo ese tiempo nunca le ha salido uno como el que hacía su prima. Allí todo el mundo la conocía como la «vieja del pan», y recuerda como alrededor de la tiendita a las afueras de su casa se formaban largas colas para comprar un trozo de pan. (Santa Bárbara, República Dominicana)

Un rayo de luz se filtra por una pequeña ventana e ilumina la sala como una linterna en la noche. Justo ahí, un hombre mayor se interpone en la trayectoria y mira fijamente al horizonte, en Tremp. (Cataluña, España)

«La mirada es uno de los lenguajes universales del viaje. Son, junto a los gestos, la forma más primaria y profunda de conectar con alguien».

Javier Sánchez
En lo alto del carruaje, la patrona eleva la palma de su mano. Entonces suelta un alarido y de repente, la multitud echa a andar calle abajo, hasta la Avenida de los Aliados. Allí se mezclarán con el resto de comparsas y el festival de San Juan habrá comenzado oficialmente. (Porto, Portugal)
La fiesta seguirá durante toda la noche en honor a San Juan. Los mayores llenarán sus estómagos con cerveza Superbock y sardinas a la brasa, y los niños mientras, corretean por las calles con sus mazos de goma y grandes tallos de ajo con los que se golpean la cabeza a la orilla de Duero. (Porto, Portugal)
Le pregunto varias veces por su nombre pero no responde. El hombre, sentado en uno de los laterales del mercado municipal, se limita a levantar el dedo índice mientras sostiene un gesto impávido. No mueve un solo músculo, queda petrificado hasta que llega el momento de dar otra calada al cigarro. (Higüey, República Dominicana)